Ediciones Fractal

Ateologías

Benjamín Mayer Foulkes (Coordinador)

Fractal / Conaculta

De creciente utilización, la palabra ateología es en primer lugar una voz arraigada en el vocabulario teísta: refiere, negativamente, al pensamiento que reniega o prescinde de Dios. En su segunda acepción, ateología describe una construcción positiva, erigida sobre fundamentos “ateos”, humanistas o científicos, una “nueva” religión. En tercer lugar, el vocablo alude —en consonancia con la Summa Ateológica de Georges Bataille— a un territorio situado más allá de cualquier teísmo, donde no encuentra asidero la nostalgia por lo absoluto. Pero estas tres acepciones en verdad entrañan solamente dos sentidos: aquel en cuyo seno perdura de un modo u otro la referencia teísta, y aquel otro que, careciendo de forma o sustancia alguna, conlleva el descentramiento radical de cualquier fetiche, el ateísmo incluido. En principio, entonces, el diferendo entre los sentidos heterogéneos de la expresión ateología no encuentra estabilización. Constitutivamente responde a una lógica de insuficiencias y excesos. La ateología no hace una consigo misma y se despliega de un modo inauguralmente plural. No hay una sola ateología, sino siempre sólo ateologías.