Número 77

Poesía

Allan Kolsky Horwitz

La supervivencia de las estrellas

En el linde del valle
un muecín le habla al sol que se oculta
letargo de domingo
lento flujo de autos

el muecín entona lánguidas y tristes canciones
ruega a su dios por nuestra consagración
                       por que lo consagremos

el muecín le implora a todos a los creyentes y a los incrédulos
del desierto y aldeas polvosas
            aquellos tumbados junto a las fuentes de esplendor imperial
            en divanes sultánicos cerca de riberas perfumadas
            y aquellos cargando con cimitarras y velos
            entre muchedumbres y puestos de mercado

el muecín hace un llamado de devoción y respeto
en un mundo de trabajo y utilidades
mientras un hombre y sus perros caminan el kopje1
avanzando hacia la luz desvaneciente
respirando       sin resollar       con el goce del espacio
del cielo y el sonido a lo largo del valle y sus laderas

* * *

el hombre y sus perros
alcanzan el pequeño memorial color caqui
erguido por un imperio piadoso
en memoria de lacayos caídos
            sirvientes coloniales de guerra
            traídos por el océano
            para pelear y morir
            por la gloria de otro
            la riqueza de otro

            convocados por el imperio sobre el que nunca se pone el sol
            convocados a servir
hasta que la enfermedad la artillería o los cascos de caballo
les arrollaron la vida

este imperio encargó que se apilara su monumento
            grabando su sacrificio
                       su deber cumplido más allá de la
                       expectativa

                                   vinieron del otro lado del océano
                                   con caballos tiendas y camas
                                   para servirle al hombre blanco:
                                   sus amos:
                       administradores           defensores       expansores

            ahora el hombre y sus perros rodean el memorial:
                                                         
EN MEMORIA DE OFICIALES BRITÁNICOS
NATIVOS
BRIGADISTAS Y HOMBRES
ASISTENTES DE VETERINARIA
NALBANDS
Y
SEGUIDORES DEL EJERCITO INDIO
QUE MURIERON EN SUDÁFRICA
1899-1902

Musulmán
Cristiano
Zoroastriano
Hindú
Sikh

sirvientes y soldados de color2 acudieron al toque de la corneta
                       van a Sudáfrica a servirle al diablo blanco:
                       venas doradas recorren sus brazos
                      
                       (sin duda Rhodes3 arrastró las piedras al memorial
                       él mismo
                       entre las crestas
                       de la granja que se volvió el observatorio

                       debajo del cual las venas blancas encontraron millones

* * *

hombre y sus perros
al este una columna de humo sobre el último tiradero de la mina
colinas doradas del atardecer de Johannesburgo
el color de los rascacielos mengua majestuoso
refleja
envuelve la cresta del observatorio con sus tranquilas torres
exploración estelar de globos plateados
jardines silenciosos de piedra y pencas de aloe
plantas nativas y extranjeras verdeciendo los flancos de la cresta
resuello profundo en el que los interrumpidos disparos
los perros o muecines
            se pierden
                                   irrelevante
                                   imposible de rastrear

* * *

todo cae al flujo temporal

            todo cae de las laderas

de este kopje
este elevado lugar sagrado
para predicadores sionistas y sus congregados
túnicas blancas             doeks4 blancas                         arreglos de palos         botellas de plástico
            de Agua Bendita

            traen gallinas a decapitar
            cabezas de oveja

traen sus aflicciones y sus aleluyas
voces antiguas llamando a sus ancestros
a intervenir y traer lluvia          y dinero y amor

* * *

sionistas encienden velas en grietas
dejándolas humear en alcobas de roca
rezando para que el viento eleve las llamas y purgue la ladera
                       purgue a los diablos del cuerpo de la tierra
            del hediondo cuerpo del pecador

del bebedor la puta el estafador el comerciante de enfermedad y muerte
            el lascivo          el salvaje el que toma de los niños
            estafa indigentes a separarse con sus ojos ciegos
                       amante lasciva que estafa en las esquinas

el fuego ennegrece las pendientes
disparos salvajes verdes de primavera
            aplastan los arbustos y los raquíticos árboles

y en la tierra calcinada
el hombre y sus perros encuentran cruces de papel
grabadas con los nombres
de los muertos

            muerto por diarrea
            muerto por tos
            muerto por sudor

            nombres y fechas

            nombres y fechas
            de los muertos

ungidos con semen
bañados en fluido vaginal
una plaga premió sus cúspides
con una escalada
al cielo pero primero una probada de
infierno

                       el virus dijo
primero prueba el infierno
que el cielo te penetre y te salga por el culo
            atasque tus dientes
                       abra tu piel
            te haga gris
                       eres gris
primero prueba el infierno

* * *

los sionistas vienen a la ladera a salvar
a los delgados
y a los más delgados
            las vísceras       flujo de agua desfalleciente
los de respiración pesada
los de piel manchada y despellejada

aquellos casi tan débiles para escalar el kopje
traen su agua para limpiar el semen
el jugo vaginal
traen botellas de coca de plástico rellenas
con un potente fluido

extienden sus brazos al cielo
invocan

y los congregados agachan la cabeza
nadan en la voz del elegido
            el que se llevará su dolor y lo elevará
para que el Creador haga luz
            para llevar y llevarse

* * *

el hombre y sus perros pasan a los sionistas
y él les pide que conserven la belleza de las laderas
            los senderos sinuosos
y los sionistas sus blancas túnicas rojas con la arena del kopje
sonríen
            y el hombre devuelve la sonrisa
y promete        traer bolsas para llevarse las botellas
                       y las cabezas de gallinas y las cabezas de borrego
                       y las túnicas que cuelgan de las ramas
                       y los restos de arbustos carbonizados

jura preservar junto a ellos
la presencia sagrada
pero sabe que él habla
de otra santidad
                       la de ellos está demasiado cerca de su carne
                       del otro mundo de los ya muertos

él sabe que ellos no ven su montaña sagrada
no sienten
su euforia con la puesta del sol
mientras el horizonte se eleva y el paisaje urbano
se despliega y lo perros corren enloquecidos arriba y abajo de las laderas olfateando y ladrando y siendo libres

* * *

el hombre camina por la cresta cada domingo
saluda a los sionistas y a los vagabundos
que vienen a lavarse
y observa el plástico y los retazos de tela multiplicarse
los incendios vienen más y más rápido

a quemar y ennegrecer
y él reza por el kopje
reza por el espacio sagrado
reza por los sionistas y la gente delgada
gente asustada gente que sufre

reza y la luz bendita
sobrevive mientras el crepúsculo resguarda sus ojos

la belleza del kopje debe sobrevivir por siempre

            ¡sobrevivir       por      siempre!

            para que quienes necesitan de su belleza para sobrevivir

ya que la belleza permite
que lo sagrado sobreviva

la belleza permite…

            ¡así                  que                                         sobrevive! 

* * *

el hombre y sus perros
caminan el kopje mientras el atardecer resplandece y oxida el cielo
y el valle debajo
reverbera con el muecín

caminan con calma
endiosados por el lugar elevado
caminando hacia la tarde estable
pero sus corazones son ligeros

más ligeros que cualquier historia

caminan sabiendo que nada cuenta más allá
de esta hora:

suave poesía del kopje
triste pero no elegiaca
pasos en el sendero
garras pisoteando el polvo

            Johannessburgo descansa


Tránsito de dos de la mañana en Adís

Diez horas que matar

en la brillante y azulejada sala de tránsito
como un hot dog
un rollo brillante con vigas colgantes y puntiagudas

Quiero matar estas horas muertas

pelar Time
mordisquear Newsweek
para encontrar
mujeres semidesnudas torturadas en coches veloces
conferencias de prensa gubernamentales aclamando llanas mentiras
patios escolares regidos por bullies en esteroides

horas que matar

observando fotos italianas
antiguas escenas etíopes

cuánto quiero matar estas horas muertas
pero ni siquiera la mesera que me dice
son 8 birrs para un dólar
puede mantenerme despierta
ni su mirada esperanzada
cuando muestro bolsillos vacíos
ni las memorias de ex ministro
acerca de los prisioneros de Derg
o el que expone la ayuda exterior imperial como un chanchullo
o los cuartos de oración que emanan
un olor de placer blasfemo
pueden mantener abiertos mis ojos
pueden mantenerme sin desfallecer

Quiero quemar estas horas

atrapado sin birrs                    sin dólares

afuera en la oscuridad
legendaria ciudad de selassie
león desdentado de judá
duerme profunda como dubái y fráncfort
atrayendo recuerdo y viaje

¡mata estas horas muertas!

eco de pisadas
nuevas llegadas
me despiertan
masa de vestidos verdes adheridos a muslos

Ahora me mezo                       no de cansancio

azafatas emergen del túnel
ésta es la tierra del corredor de largas distancias
ágiles deben ser
tacones altos crujiendo en himnos del nuevo mundo
músicos dashiki’d hacen sonar los labios como tambores
y el salón se eleva
mientras un oso cojo atrapa mi ojo
poeta de largos pasos barbado como un matorral
de ghana encontrado en chad
en su camino a delhi
otro festival del habla
otro encuentro en el camino internacional

Estoy despierto

nos saludamos                        murmullos
desaparece por las puertas
vuelo vía pekín
y me deja para el asombro
risa resonante y fuerte dentadura
exceso de áfrica occidental
su locuacidad rítmica
pero incluso nuestras divagaciones mariguanas
nuestros intereses filosofales
pueden justificar
estas diez horas afuera de adís

legendaria ciudad de leones peludos y maleantes armados
desunión africana organizada
recorriendo sus callejones
no muerto
tampoco vivo del todo
el crepúsculo alumbra las vigas colgantes
la ciudad especulada
un revoltijo de edificios
en un paisaje de planicies alargadas
montañas abruptas
cauces fluviales serpenteantes

diez horas

cautivo en la burbuja
del tránsito
rodeado por un paisaje terrestre digno de ser
la suma iglesia de un continente soberano

 

Traducido del inglés:
Jerónimo Plá Osorio

© Allan Kolski Horwitz, «Survival of the Stars» y «2AM transit in Addis», en African Cities Reader: Pan-African Practices, Ntone Edjabe y Edgar Pieterse (eds.), publicado por Chimurenga and African Centre for Cities, 2010.


1 Kopje es una adaptación inglesa del Afrikaans Kopiie. Se podría traducir como un montículo rocoso que se encuentra en los velds (meseta esteparia sudafricana) del sur de África. [N. del T.].

2 Coloured en el original. En el contexto de racialización sudafricano, los coloureds son cualquier tipo de mestizaje «interracial»: negro-blanco, blanco-indio, malayo-negro, etc. [N. del T.].

3 Cecil Rhodes, primer ministro sudafricano de 1890-1896. [N. del T.].

4 Pieza de tela para cubrirse la cabeza. [N. del T.].