¿Entonces -replica cansada Dolores- ofreceríamos algo más que una leve metáfora sin profundidad analítica, si dijéramos que el presente lleva parado desde los años sesenta? Eso -murmuro con cierta resignación- sólo significa que no podemos o queremos transformar, sean cuales sean los motivos, lo pasado en experiencia, es una experiencia -el término suena insoportable positivo- que debe ayudarnos a crearnos una imagen del futuro. Hoy, como ya he dicho, sólo colocamos el presente pasado, en lugar de aprender del pasado, ya que esto siempre fue una cosa de viejos y de sabios, mientras que a nosotros nos encanta nuestro destino de permanecer siempre jóvenes.
Traducción de Lucía Relanzón Briones
Prólogo de José Luis Villacañas